Alive: Un buen intento de renovar el género de zombies

Después de la inesperada decepción que fue “Train to Busan 2” (aka Estación Zombie 2), Netflix sorprende con el estreno de una nueva película surcoreana de zombies. “Alive”, escrita y dirigida por Il Cho, nos relata las peripecias de un joven gamer que se encuentra totalmente aislado en su departamento, luego que un rápido y devastador virus convierte en zombies a la gente en la Corea del Sur contemporánea. Armado sin más que su ingenio, el para nada intrépido Joon-woo deberá resolver la forma de seguir vivo en medio de un mar de caníbales hambrientos.

La primicia en sí no es nada nueva. Con los años hemos visto innumerables historias de apocalipsis zombie en la que un personaje se encuentra totalmente aislado intentando sobrevivir. Sin embargo, “Alive” no se enreda en aparentar una originalidad de la que carece, sino que concentra sus fortalezas en las temáticas y metáforas que se encuentran presentes durante los 98 minutos de metraje. Y es que en esta cinta el protagonista no es un ex militar experto en supervivencia, ni un científico empecinado en encontrar la cura para el virus como en Soy Leyenda (2007). Todo lo contrario, el joven Joon-woo es un jugador profesional de videojuegos, que vive y respira en la red, donde tiene una gran cantidad de seguidores, lo que contrasta con descuidada vida en el mundo normal.

“Alive” nos habla del encierro, mental o físico, que surge como opción real de escape en el 2020 para muchas y muchos jóvenes que ven en el exterior un mundo tan violento y depredador como el de un apocalipsis zombie. Lo interesante de la propuesta es que estos conceptos están lejos de tratarse a forma de discurso barato anti tecnología. Al contrario, el protagonista se ve obligado a dejar su lugar de confort y recurrir a herramientas que le son totalmente ajenas, mas nunca deja de lado conceptos básicos del ser humano: la empatía y confianza en las otras personas.

Pese a que la acción y el suspenso son tratados de gran forma a nivel técnico, sin tener nada que envidiarle a las producciones norteamericanas, el gran problema de “Alive” es que fuera de sus temáticas tiene muy poquito que ofrecer. Ninguna escena es particularmente memorable y la mayoría de las set pieces son versiones menos prolijas de otras producciones. Además, la trama termina siendo extraordinariamente predecible y el tercer acto tiene muy poquita sustancia para ofrecer.

De todas formas, la poca pretensión con la que el director aborda este película permite que el balance sea positivo, y se termine por apreciar una búsqueda por renovar un género que en los últimos años parece en decadencia en lo que al cine respecta, en contraste a la potencia que han tomado las series de zombies (recomendamos Black Summer y Kingdom, ambas en Netflix)

Alive (2020)

Netflix

3.5/5

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