Utopia: Un remake norteamericano que no justifica su existencia

En enero de 2013, el canal británico Channel 4 estrenaba “Utopia”, thriller de televisión que proponía un fantástico mix entre conspiraciones, comics, asesinatos y mucha intriga. La serie se caracterizaba por su estilización visual y narrativa, lejos de los convencionalismos norteamericanos, presentando a personajes oscuros y complejos, sin miedo a caer en una violencia cruda y bastante realista. Sin ser una obra maestra, “Utopia” brilló con luz propia sin un gran presupuesto, en una época donde las series ya estaban dando ese salto de calidad que hoy abunda.

Siete años después nos llega el (oh, sorpresa) remake norteamericano de la mano de Amazon Prime Video, adaptado y guionizado por Gillyan Flynn (Gone Girl, Sharp Objects) y protagonizado por Ashleigh LaThrop, Dan Byrd, Sasha Lane, Jessica Rothe, Rinn Wilson, John Cusack, Cory Michael Smith, entre otros. La adaptación no es un calco, pues la propia Flynn anunció que modificaría una serie de elementos para hacerla más amigable al público norteamericano. Pero ya hablaremos de eso.

Lo primero es decir que sí, efectivamente esta nueva versión de “Utopia” busca su propio camino, rescatando los conceptos principales de la serie original para llevarla a un plano diferente, mucho menos focalizada en conspiraciones gubernamentales. La trama apunta directamente a un grupo de fanáticos de un comic llamado Distopia, que se cree predice catástrofes, y en su búsqueda por el segundo volumen se ven involucrados en un violento viaje, que incluye a la protagonista del comic, que resulta ser real, llamada Jessica Hyde.

La principal fortaleza de este remake es su gran ritmo y la facilidad de Flynn para hilar escenas interesantes en sus guiones. La serie carece de rellenos innecesarios y todo lo que vemos en pantalla apunta a la trama, o a algún arco específico de los personajes, lo que se agradece en una época en la que cada vez es más común ver tanto arroz graneado en la TV. Las interpretaciones del elenco también cumplen todo el estándar de calidad que uno esperaría de una producción de estas características, especialmente el rol de Rinn Wilson, recordado por su icónico personaje en The Office, que acá da cuenta de todo su rango actoral al encarnar a un personaje que es por escándalo el más interesante de toda la serie.

Poca inspiración, poco valor agregado

Y hasta aquí llegan los halagos porque en TODO lo demás este remake es inferior a la serie original. ¿Quiere decir eso que es mala? En ningún caso, pero carece de valores agregados para pudiéramos señalar que es una producción que justifica su existencia. La ya mencionada americanización de la trama quita gran parte del suspense de la versión británica, trasladando la historia a un terreno muchísimo más convencional y seguro en desmedro de cualquier tipo de narrativa rupturista.

Si bien la trama de esta organización secreta ligada a la industria química farmacéutica es interesante, nunca termina de consolidarse como un misterio críptico que obligue al espectador a ordenar el rompecabezas en su cabeza. Todo se presenta de una manera muy directa, rápida, casi con miedo a que el público no pueda seguirla. También se eliminaron algunas subtramas, como el polémico tiroteo en una escuela primaria, que provocó críticas justamente en Estados Unidos por recordar a la masacre de Sandy Hook ocurrida en 2012.

Otro punto bajo es el desarrollo de los personajes. La antihéroe llamada Jessica Hyde debería ser el principal motor de la historia, una figura con la que empatizamos y queremos verla resolver todo este misterio, o así al menos era en la Utopia de 2013. Acá tenemos a una Jessica poco interesante, que sinceramente es un desagrado en pantalla, y no logra generar esa cercanía necesaria con el espectador. Quizás tiene que ver con que el misterio a su alrededor no se presenta de manera muy atractiva. Pero el mayor crimen es que en este versión Jessica es derechamente una villana, no una antihéroe como en la original, y el guion jamás logra entender ni balancear esa línea en su personaje principal.

El resto de los personajes tampoco logran cuajar del todo en esta historia, con la salvedad del ya mencionado Rinn Wilson. Una de las presencias más interesantes que se nos presentan en los primeros dos capítulos (no diremos quién para no spoilear) muere rápidamente y la narrativa nunca puede recuperarse de su ausencia. Parece casi una decisión tomada con el fin de sorprender y generar un plot twist, que el de impulsar a la trama.

No podemos dejar de mencionar el estilo estético, una de las grandes virtudes de la Utopia original de 2013. Con una fotografía basada en colores saturados y un soundtrack original de altísimo nivel (a cargo de Cristobal Tapia de Veer), la producción británica resultaba visualmente apelativa en cada una de sus escenas. Por el contrario, esta nueva versión carece de todo lo anterior, optando por un camino audiovisual mucho más convencional y poco inspirado, que sin ser malo, resulta totalmente decepcionante.

A la hora de enfrentar un remake o reboot de algo, las primeras preguntas que surgen son: ¿Justifica su existencia? ¿Propone algo distinto al material original? Y la respuesta en ambas preguntas en negativa. Si bien estamos ante una producción que es relativamente correcta, no podríamos recomendar algo que es considerablemente inferior a la serie original en la que está basada. Para quienes no vieron la Utopia británica, posiblemente funcione, pero aún así no pasa de ser solo una serie del montón.

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2.0/5

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